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Las pandemias que enfrenta el periodismo salvadoreño en el 2020

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Los profesionales de las comunicaciones no solo luchan a diario por informar a sus audiencias sobre el embate del COVID-19; sino además los constantes ataques a su labor fiscalizadora por parte de diferentes actores.

Por: Lucinda Quintanilla

El periodismo salvadoreño está afrontando uno de los más grandes retos vividos en las últimas décadas, porque los profesionales de la noticia no sólo viven en carne propia el terror de una pandemia mundial llamada COVID-19, a la que han dado cobertura al punto de resultar enfermos o muertos; sino también porque se siguen enfrentando a los poderes fácticos del país por defender el derecho a la libertad de prensa en una nación que sigue sin conocer la plena paz.

Estos hechos no son aislados, pues en el país siempre se han registrado agresiones contra la prensa, pero lo delicado es que con la llegada del COVID-19 estas actuaciones comenzaron a hacerse repetitivas en las coberturas periodísticas, y los principales agresores han sido servidores públicos de alto nivel.
La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), señala en su informe semestral que “la situación más relevante en materia de libertad de expresión es el incremento de restricciones que la prensa ha sufrido por las dificultades de movilización que impuso la pandemia, sumadas a la resistencia y hasta agresividad frente al escrutinio de la prensa que muestran altos funcionarios del Gobierno” (FUSADES, 2020).
FUSADES concluye que la situación de la libertad de prensa ha desmejorado mucho en el país y en especial durante la pandemia pues la relación, sobre todo del poder Ejecutivo con la prensa, ha sido muy confrontativa por la resistencia a dar información relevante entorno al uso de los fondos públicos para la misma.

APES ha denunciado en múltiples ocasiones como funcionarios del Ejecutivo buscan desacreditar a los periodistas usando las redes sociales oficiales, los ataques sobre todo en la red social Twitter ha llegado al colmo de bloquear a periodistas de las redes negándoles la oportunidad de poder acceder a la información de carácter pública.
Los ataques también provienen de los seguidores de los funcionarios o afines al Gobierno que han llegado incluso a amenazar la vida de los comunicadores, sobre todo a mujeres periodistas que han abordado investigaciones sobre los usos de las finanzas públicas durante la pandemia.
Los constantes ataques llevaron incluso a crear una Comisión Especial dentro de la Asamblea Legislativa para que se investiguen las agresiones y restricciones contra la prensa salvadoreña. Recientemente representantes de APES presentaron un informe a los congresistas que conforman la comisión y explícitamente solicitaron se aprobara la «ley especial para la protección integral de personas periodistas, comunicadoras y trabajadoras relacionadas a la información”, que fue presentada por los profesionales agremiados hace algunos años y que fue engavetada por el congreso salvadoreño (Martínez, 2020).

A pesar de este panorama poco alentador los periodistas salvadoreños siguen haciendo investigaciones profundas que involucran a políticos de todos los colores con el afán de llevar información relevante a sus públicos, mismos que a veces también apedrean al periodismo comprometido con una sociedad democrática que requiere de una alfabetización mediática para defender a los que les guían para llegar a la verdad.

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El panorama de la libertad de prensa en Latinoamérica

Las constantes restricciones a la prensa no es un fenómeno exclusivo de El Salvador, sino un problema de Latinoamérica, de hecho, Reporteros Sin Fronteras (RSF) señala que “el ambiente en el que trabajan los periodistas en Latinoamérica es cada vez más hostil y complejo. Quienes abordan temas delicados sufren cada vez más presiones, violencia e intimidaciones” (frontera, 2020).

Según RSF en la clasificación mundial de la Libertad de Prensa, esta muestra un deterioro generalizado en los países, con la excepción de Costa Rica que se ubica en el séptimo lugar y Uruguay que conserva el lugar 19 de la referida clasificación.
El Salvador se ubica en la posición 74, de la clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de 180 países registrados, pero esa clasificación corresponde a la situación de la prensa correspondiente al 2019, por lo que para el informe del próximo año esa posición podría bajar mucho más.

En la Declaración conjunta de la Relatoría de la Libertad de expresión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) expresa la grave preocupación ante las amenazas y ataques violentos que los periodistas pueden enfrentar en Latinoamérica y reconocen la existencia de las campañas de desprestigio dirigidas específicamente a los periodistas —y en especial a las mujeres periodistas, a las cuales menoscaban su trabajo y la confianza pública en el periodismo (OEA, 2020).
También la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) elaboró en mayo pasado una nota temática sobre “Libertad de expresión, libertad de prensa y COVID-19”, en la que identificó algunas tendencias clave para el ejercicio del periodismo durante la pandemia en el mundo, donde hacen referencia a problemas comunes como los ataques en el ciber espacio, desacreditación al trabajo de los periodistas por parte de funcionarios, como ha sido el caso en países como México, Brasil, Venezuela y El Salvador, donde han sido los mandatarios los que han lanzado duras críticas al periodismo independiente (UNESCO, 2020). Tras todo este fenómeno en la declaración conjunta de la ONU y la OEA, hacen expresamente una recomendación a los gobiernos de estas naciones dónde la prensa ha sido fustigada. “Instando a los gobiernos a que no abusen de su posición para sesgar la cobertura que brindan los medios de comunicación, sean públicos o privados”, recalca el informe.

Para nuestro país la libertad de prensa está expresamente reconocida dentro de la Carta Magna en el artículo 6 que puntualiza que “toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos siempre que no subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor, ni la vida privada de los demás”; pero esta es una lucha que ha librado el periodismo salvadoreño y cada vez se vuelve más compleja y confrontativa frente a una sociedad enredada en la polarización.

Referencias

frontera, R. s. (2020). RSF. Obtenido de https://www.rsf-es.org/
FUSADES. (2020). FUSADES. Obtenido de http://fusades.org/sites/default/files/Coyuntura%20Legal%202-2019.pdf
Legislativa, A. (1983). Costitución de la república de El Salvador. Obtenido de http://www.concourt.am/armenian/legal_resources/world_constitutions/constit/salvador/salvdr-s.htm#:~:text=ARTICULO%206.,vida%20privada%20de%20los%20dem%C3%A1s.&text=Se%20reconoce%20el%20derecho%20de,garant%C3%ADas%20fundamentales%20de%20la%20persona.
Martínez, R. (13 de Agosto de 2020). Asamblea aprueba conformar Comisión Especial para investigar acoso de periodistas en medios de comunicación.
La Prensa Gráfica, págs. https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Asamblea-aprueba-conformar-Comision-Especial-para-investigar-acoso-de-periodistas-en-medios-de-comunicacion-20200813-0055.html .
OEA. (2020). OEA. Obtenido de http://www.oas.org/es/cidh/expresion/showarticle.asp?artID=1174&lID=2
Salvador, A. d. (Agosto de 2020). Obtenido de Asociación de Periodistas de El Salvador: http://apes.org.sv/
UNESCO. (2020). UNESCO. Obtenido de https://en.unesco.org/


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